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Bicho.

Guías

Dónde poner la trampa, y el error que la deja inservible

El sitio importa tanto como el aparato. Ponerla al lado de donde estáis sentados es el error más común y el que peor resultado da: la trampa y tú competís por el mismo mosquito, y tú ganas.

· 6 min de lectura

La mayoría de las quejas que se leen sobre trampas de mosquitos no son un problema del aparato. Son un problema de dónde está puesto.

La regla que resume todo lo demás

La trampa tiene que estar entre el mosquito y tú, más cerca de donde nace el mosquito que de donde estás tú.

Si la pones a tu lado ocurre esto: el mosquito remonta el olor, llega a la zona y ahí se encuentra dos fuentes. Una es un aparato tibio que huele a piel. La otra eres tú, que eres una persona de verdad exhalando dióxido de carbono de verdad. Gana la persona, siempre. Y encima has traído al mosquito hasta tu silla.

En corto: una trampa cerca de la mesa atrae mosquitos hacia la mesa. La quieres lejos, trabajando sobre el sitio del que vienen.

Cómo encontrar el sitio, en cinco minutos

No hace falta medir nada. Hace falta mirar el jardín como lo mira un mosquito.

  • Busca la sombra y la humedad: setos densos, la parte baja de los arbustos, el lado norte de la casa, la hojarasca, un montón de leña, la zona que riegas.
  • Busca el agua: el cubo, el plato de una maceta, el bebedero, el canalón, la piscina de los niños. Ahí nacen.
  • Pon la trampa a unos metros de esa zona, no dentro. Que la pluma de olor salga hacia ella.
  • Deja libre el camino hacia tu terraza: la trampa tiene que interceptar, no quedarse detrás de una pared.
  • Mira el viento de la tarde, que es cuando pica el tigre. El olor viaja a favor del viento y el mosquito lo remonta en contra.

La altura, y por qué el suelo

El mosquito tigre vuela bajo, casi siempre por debajo de un metro, y pica tobillos y pantorrillas. Una trampa colgada a dos metros de un árbol está trabajando en un aire por el que ese mosquito no pasa.

La boca del aparato conviene que quede a la altura a la que vuela, cerca del suelo. Nuestro modelo con patas levanta la boca por una razón distinta: está pensado para terreno abierto con vegetación alta, donde apoyarlo en el suelo lo esconde entre la hierba.

Sol, lluvia y enchufe

FactorQué hacer
Sol directo de mediodíaEvítalo. Calienta el aparato, gasta antes el atrayente y ahí no hay mosquitos
LluviaLos modelos de exterior están hechos para aguantarla, pero bajo un alero duran más
Corriente fuerte de aireMala: dispersa la pluma de olor. Un rincón resguardado funciona mejor
El cableQue no cruce un paso. Es lo más aburrido de la lista y lo que más veces obliga a mover la trampa

Dentro de casa es otra historia

En interior no hay pluma de olor que viaje ni viento que la lleve. Hay una habitación cerrada, y el mosquito que entra acaba encontrando el aparato si está encendido.

Cambian dos cosas respecto al jardín. Aquí sí conviene ponerla en la habitación donde te pican, normalmente el dormitorio, pero no pegada a la cama: un par de metros basta. Y de noche tú eres una fuente de dióxido de carbono imbatible, así que el mejor momento de una trampa de interior es cuando la habitación está vacía, con la puerta cerrada y el aparato encendido.

Encenderla por la tarde, antes de entrar a dormir, hace más que encenderla al acostarte.

Cuánto tardas en notar algo

No es inmediato y conviene decirlo. Una trampa no levanta un escudo: va vaciando la población que vive cerca, y eso lleva semanas. Lo que se nota desde la primera noche es el número de la pantalla. Lo que se nota más tarde, y más despacio, son menos picaduras.

Por eso la recomendación es dejarla encendida toda la temporada, no sacarla el día que hay cena en el jardín. Un aparato que solo funciona las noches con invitados no ha vaciado nada.

Si al cabo de una semana el número es bajísimo, casi siempre es el sitio y no el aparato. Muévela: acércala a la zona de sombra y humedad, y aléjala de donde os sentáis.

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